HISTORIAS MÉDICAS : UN DÍA NORMAL T1-E1

 Me he propuesto, como si de un diario se tratara, contar como transcurre un “día normal” en la consulta de un médico de atención primaria. A modo de capítulos, donde todo parecido a la realidad no es coincidencia.

Comienza el día ../09/ 20 .Todo apunta a que va a ser un día “normal”. 

08:00 Hay una cola inmensa desde la calle hasta la entrada del centro para extracciones de sangre, lo que se conoce como análisis. Debido a las medidas dictadas en esta pandemia los pacientes deben guardar distancia de seguridad, lo cual supone en un centro pequeño que la cola llegue de acera a acera, porque claro, en un día normal a esas horas se pueden juntar más de cuarenta personas.

Empiezan las llamadas telefónicas que dado el escaso personal que puede atender el mostrador, y que debe estar atento a otras tareas como resolver dudas a quien viene a extracciones, errores en las mismas, errores en los extraídos etc...no paran de sonar.

El personal facultativo empieza su consulta, como ahora es telefónica, las consultas se superponen, se llama al usuario que no contesta: estaba en la ducha, en la farmacia, en el ayuntamiento, en la compra etc.

Se amontonan las llamadas y se congestionan las líneas , los usuarios repiten llamadas hasta la extenuación del personal administrativo: no me llaman, se me olvidó comentar al médico, la enfermera no llega...sigue el sistema saturado, colapsado.

09:00 Llaman solicitando que el facultativo acuda al domicilio (urgencia): mi madre hace días que no come, hoy veo raro a mi padre, mi mujer va de diarrea y no puede ir al centro porque se hace encima, mi hijo vomita, mi hermana se marea..

El facultativo que está enmarañado en llamadas telefónicas, haciendo además, el seguimiento de pacientes que aparecen en un extenso listado aparte como posibles Covid y a sus contactos, que son mínimo diez por sospechoso Covid, debido a haber estado en una reunión familiar ( lo que supone abrir historia Covid, hacer baja laboral, solicitar pruebas PCR, explicar medidas aislamiento etc..., a todos),  debe explicar por teléfono y en un tiempo récord que una diarrea no es motivo de desplazarse al domicilio, y que además lo debe hacer a pie por no tener vehículo, la empresa  no lo proporciona, es entonces cuando el facultativo ya empieza a notar como su pulso se acelera, pero no debe desfallecer, solo ha pasado una hora y aún quedan seis.

De repente suena el teléfono en su consulta: doctor...aquí abajo hay un usuario que dice que es urgente, que el no se va por sus co..., que le falta una receta y en la farmacia no le dan el medicamento, que si no se la hace usted será el culpable si le pasa algo..

El facultativo que sabe que el usuario es de armas tomar porque tiene por costumbre acudir a su libre albedrío decide interrumpir lo que está haciendo y abreviar haciendo la receta no sea que se complique y el usuario acabe muriendo allí mismo.

10:00 De repente, el facultativo escucha unos gritos que provienen de la planta de abajo. Sale a ver qué sucede y es un usuario que reclama en el mostrador ser atendido de forma presencial, que a él no le importan las normas, que somos unos vagos y que el lo sabe  porque no ve aglomeraciones.

Tras un rifirrafe que dura unos diez minutos y se salda con una administrativa llorando desconsolada, el usuario se despide con una salva de improperios que harían batirse en duelo en tiempos pretéritos.

11:00 Y a estas horas ya se paso el tiempo establecido para el almuerzo, el facultativo saca un triste plátano que engulle en la consulta porque hoy la lista viene muy cargada ya que hay dos compañeros ausentes y sin sustituir, uno enfermo y el otro de permiso por defunción de un familiar directo.

12:00 Vuelta a empezar.

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