Hoy sucedió otra vez, que los usuarios no acaban de entender porque no pueden acudir al centro de forma presencial o incluso sin cita, lo que se dice a boleo, como habían hecho hasta ahora. Y es que el mundo da muchas vueltas y esto de la pandemia nos ha pillado a todos descolocaos.Y es que eso del orden, las normas raras y la prudencia no es cosa de esta parte del planeta, en el sur las cosas son mucho más espontáneas , es sabido que el sol activa la glándula pineal y pone al personal espitoso, recarga las pilas y el ánimo. Eso es más cosa de los del norte, apagados, tristones, con avitaminosis por falta de exposición solar. O de los alemanes, cuadriculados, o de los japoneses que en plena expansión de la onda radioactiva y el tsunami iban en fila india a los hipermercados y no les temblaba el pulso.
Por eso “María” hoy estaba haciendo cola y cuchicheando al resto de la gente sus opiniones al respecto, que no parecen coincidir con los de la autoridad sanitaria, ya que según su visión más optimista esto es una cosa que se han inventado los del centro para no trabajar. Había quien asentía con la cabeza mientras que otros abrian los ojos de par en par y se apartaban un poco más pues no fuese que esta señora tan zalamera fuese a ser transmisora de las siete plagas bíblicas.
Cuando a “María” le llegó el turno explicó de forma rotunda su opinión y dejó muy claro que esto es un invento de “esta gente” para fastidiar a todo el mundo en general y a ella en particular. Que a ella la iba a ver su médico como toda la vida y que de ahí no se movía.
Y así un día más las horas iban transcurriendo.
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